sábado, 28 de junio de 2008

UN REGALO!

Con mis brazos deplegados;
con la piel entera y tibia;
Con la mente y lo que me queda de racionalidad;
Con el aliento y el respaldo;
Con toda la luz que pueda emanar;
Con los ojos atentos;
con la esperanza en la línea de partida;
con mi débil fortaleza;
con el alma toda tuya
y el corazón, siempre sincero,
te abrazo.

martes, 17 de junio de 2008

Mis planes solitarios

Después de la sexta cucharada de azucar, el té todavía me sabe amargo; incluso me pareció desabrido el almuerzo. Me aburrió la película de ayer, la de las gráficas que gritaban: "comedia del año". Sentí que me odiaba el frío del fin de semana y hasta el domingo se suicido más temprano que las siete. No me gusta mi ropa, no he comprado chocolates y he empezado a convulsionar con algunas canciones. Pero aprendí a llorar...

Es claro que no sé estar sóla.

martes, 3 de junio de 2008

Presevado

"Vamos a hacer un collage con lo que queda de nosotros"

Son como estrófas que no forman una canción entera.
Una vez que coincidieron nuestra miradas;
el café a tiempo;
no haber sentido la distancia;
todos los besos...
No hacen una vida ni nos regalan un futuro compartido,
pero pintan con sus matices el cuadro del pasado onírico.
Cierro los ojos, solo para verlo.
Tengo partes tuyas, tengo partes mías y partes nuestras
que rescato para que no las mate el tiempo,
para que no las tape el agua,
para que no les falten el respeto.



domingo, 1 de junio de 2008

Será que no sabemos nada...


Conozco las palabras exactas para tus mañanas silenciosas.
Sé que clase de persona necesitás que sea.
Intuyo el tiempo en tus ojos.
Adivino el fin del beso cuando muerdes, despacio, mis labios.

Conoces mis palabras inoportunas en tus mañanas sordas.
Sabés qué clase de persona soy en realidad
Intuyes mis ojos en tu tiempo.
Adivinas que morder mis labios finaliza un beso y empieza otras guerras.

Conocemos por qué décimos y qué callamos.
Sabemos qué somos y qué pretendemos ser.
Intuímos qué pasa con el tiempo cuando cerramos los ojos.
Adivinamos la paz y la guerra.

¿Cómo es posible que no sea suficiente?